Miércoles, 06/05/26
Sentir el espacio vacío
En el espacio, la individualidad que alguien se cree ser se disuelve, igual que el mundo, con el resto de los elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter. El espacio los contiene a todos. Sin embargo, no es posible captarlo con los sentidos ni con la mente. El espacio es inefable, cualidad propia del Ser.
Extraviados entre formas, pocos son quienes lo han sabido captar. Pero, aquellos que lo consiguieron trataron de plasmarlo en su obra, quizás en un vano intento de evitar que semejante descubrimiento se perdiera con el paso del tiempo, esa otra dimensión creada por la mente.
Al no poder la mente relacionarse con la eternidad, se vio obligada a fraccionar el tiempo haciéndolo lineal, a fin de intentar manejarse con lo que, dada su naturaleza ilusoria, jamás podría alcanzar a comprender: la inmutable eternidad contenida en el espacio infinito.
Tal espacio de aparente vacuidad es nuestra auténtica y común naturaleza. Somos espacio vacío. Por este motivo, aquellos que lo descubrieron lo representaron en su obra: Velázquez, en “Las meninas”; Leonardo da Vinci, en la «Sagrada Cena»; Salvador Dalí en su “Dalí de espaldas pintando a Gala”. Etc.
Curiosamente, en todas estas obras aparece el autor. Quizás, sea debido a que se saben ser parte integrante del espacio que les rodea, y que están tratando de representar, aunque sea invisible. No se sienten separados en modo alguno, por este motivo se representan a sí mismos formando parte de su obra.
En el espacio de sus obras aparecen representados objetos y sujetos, igual que en el mundo, pero existe un común denominador: todos los objetos y sujetos están dispuestos de tal manera que quien observa la obra pueda captar el espacio que los contiene. Una vez captada la dimensión espacial es inevitable sentirse ser parte de él.
El observador es impelido a entrar en el interior de la obra y su ser resulta absorbido por el espacio que todo lo contiene. Entonces los sujetos y objetos pierden su identidad, pues en esencia son parte de ese mismo espacio que los contiene. Una vez captado lo invisible, tal conocimiento es para siempre pues forma parte de nosotros mismos.
Silencio Interior – Escuela
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“Dalí de espaldas pintando a Gala”, 1972
Salvador Dalí (1904 – 1989)
Nota: Con respecto a la obra de Salvador Dalí, podría decirse que mostrar el espacio fue lo único que le interesó, pues es tema recurrente en toda su obra de: “Muchacha en la ventana”, el “Cristo de Dalí”, etc. En la “Sagrada Cena” es especialmente significativo, pues magnifica el espacio al intensificar las aristas que lo contiene. Así pues, a través de su obra es posible percibir la intención del Dalí por mostrar lo invisible. Sin lugar a dudas, era un visionario, igual que Velázquez y Da Vinci, Vermeer… y todos los grandes.
