Cuaderno de Bitácora
HABLANDO ADVAITA

Sábado,10/10/26
Parámetros
«Me gustan los desafíos cognitivos.»
Shambhu
Imaginemos un punto en el espacio y supongamos que ese punto comienza a desplazarse. ¿Podríamos decir que avanza o retrocede, asciende o desciende…? En principio, tal punto tan solo está en movimiento, pero la mente necesita determinar su desplazamiento, y para ello requiere de referencias previas. Por este motivo, crea ciertos parámetros y coordenadas que delimiten su desplazamiento por el espacio, a fin de obtener aquellas referencias necesarias que ubiquen tal punto en el espacio, obteniendo a cambio una cierta sensación de seguridad.
Tales coordenadas serán las encargadas de delimitar, y también definir, el desplazamiento del punto por el espacio, dando lugar a las abscisas que crearán el microcosmos individual, cuya percepción es un límite también a la percepción de la realidad, impidiendo captar lo Real. Por otro lado, la sociedad se encargará de homogeneizar al máximo tales coordenadas, aunque permita pequeñas diferencias que terminarán integradas en nuevas abscisas, hasta llegar a asfixiar al punto en el espacio, representación de la consciencia individual.
Si llegara a suceder que nuestros ejes de coordenadas, es decir, nuestra percepción del mundo, fueran iguales a los de otros individuos, coincidiríamos en la ilusoria percepción del posible desplazamiento del punto en el espacio, y coincidiríamos en definir que semejante punto avanza o retrocede, asciende o desciende… No obstante, cabe preguntarse: ¿Es así en realidad? Quien tiene el conocimiento de Sí mismo, y está estabilizado en él, sabe que no.
Por ello, es preciso saber ajustar -o desajustar-, todos los parámetros, a fin de evitar -o provocar-, su fractura por causa de un exceso de rigidez. A fin de cuentas, tales parámetros en los que vivimos prisioneros son sólo proyecciones mentales. Para el ser realizado -aquél que vive en lo Real-, los parámetros y coordenadas son el entramado con que maya, la ilusión primordial, teje su velo. Por lo tanto, no existen. Son conceptos imaginados.
Para un ser liberado de la trampa que la ignorancia le ha tendido, el punto Es, y nada más. Poco o nada importa su posible desplazamiento por el espacio, ni el tiempo que tarde en su movimiento, mucho menos sus posibles consecuencias. Muy por el contrario, el ser dormido en el sueño de la ilusión vive y muere considerando reales los estrechos parámetros que moldean su limitada percepción-prisión, siempre sometida al etiquetamiento adocenado.
Silencio Interior – Escuela
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Miércoles, 07/10/26
Tat tvan asi, Eso eres tú
Erróneamente, las personas buscan su identidad en el mundo exterior, en los demás, en los acontecimientos que les suceden, o bien a través de sentirse importantes u obtener reconocimiento.
En todos los casos el error es manifiesto, pues la identidad, al ser fruto de la identificación, no deja de ser otra cosa que una ilusión más. Entonces, cabe preguntarse: Si la identidad es el fruto de la identificación ¿qué sucede cuando la identificación cesa?
Simple. Uno mismo deviene el vacío, sin nombre ni forma, que a su vez todo lo contiene. Experiencia recogida en el mahavakya: Tat tvan asi, Eso eres tú. Aunque, en realidad, todos somos ya Eso.
¿Qué más necesitas saber?
Silencio Interior – Escuela
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Entradas previas:
Lo que se da cuenta – 03/10/26
Escuela pitagórica. Condiciones de ingreso – Una curiosidad – 30/09/26
Entradas anteriores publicadas: enlace
Shambhu me dijo…
Reunámonos alrededor del fuego invisible de la consciencia para mirarnos a los ojos
después de abrazarnos y compartir la vida que somos a través de la presencia en silencio.

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La meditación es un modo de deconstrucción progresivo y sistemático de todo lo que creemos ser.
Nada tiene que ver con el bienestar físico o emocional, la felicidad o ser mejor persona.
Meditar es enfrentarse a la caída de la falsedad para ver más allá de las apariencias.
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En la superficie, donde habitan los hombres ordinarios, siempre hay movimiento. Sin embargo, en la profundidad del Ser nunca sucede nada. Es en la superficie del océano donde siempre hay oleaje, calma y tormentas, mareas que suben y que bajan… Sumérgete en tu interior y deja que las olas y los vientos vayan y vengan. A maya también se la define como «movimiento aparente».
Om Tryambakam Yajamahe Sugandhim Pushtivardhanam
Urvarukamiva Bandhanan Mrityor Mukshiya Maamritat.
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Invocamos a la consciencia que nutre a todos los seres
para que nos libere de la muerte alcanzando la inmortalidad,
conduciéndonos de lo irreal a lo Real y de la oscuridad a la luz.
Sobre el Ouróboros

Ouróboros – Serpiente alquímica
Uno de los símbolos más antiguos en la historia de la civilización es el Uróboros, vocablo derivado del griego que significa «serpiente devora cola», y normalmente se le representa justo como eso, una serpiente, o en ocasiones un dragón, que devora su propia cola como alegoría de disolución.
Suele usarse para representar ciclos temporales, sobre todo cuando se habla de recreación. Se le asocia con ideas místicas o espirituales, pero desde la antigüedad se lo relaciona también en temas alquímicos. Dentro de la psicología Jungiana se considera un símbolo ligado a la psique humana.
Los uróboros fueron muy utilizados en culturas antiguas, especialmente en Egipto y Grecia, donde solía ir acompañado de la inscripción «hen to pan» que quiere decir «todo es uno».
Ése es el caso de la representación más antigua que se conoce de la imagen, la aparecida en «La Crisopoeia de Cleopatra», un texto alquimista del siglo II, proveniente de Alejandría.
Obviamente, existen toda clase de variaciones y se le puede ver formado por toda clase de reptiles, como dragones chinos o incluso Quetzalcoatl, la serpiente emplumada.
+info sobre el Uróboros: ver Ouróboros
