Cuaderno de Bitácora

HABLANDO ADVAITA

 

 

Abre los ojos

¡Despierta! 

 

Miércoles, 09/09/26

¿Vives o existes? 

Condicionado por el ciclo circadiano, cada amanecer el hombre inicia su particular representación teatral de la vida, cada cual con su ensoñación particular. La cual, sea la que sea, no deja de ser un sueño más, como otro cualquiera. De este modo, se entremezclan diferentes roles, dando lugar a la representación de la obra de teatro sin fin que hemos dado en denominar vida.

Pero ¿es eso la vida? ¿Puede la vida ser una obra de teatro que se representa a diario, donde diferentes actores y actrices representan siempre el mismo guion, sin tan siquiera permitirse salirse de él? Desde luego que no. Eso no puede ser jamás la vida, sino que más bien se trata de una existencia de tonos mediocres, por carecer de un sentido último que impregne de vitalidad el paso por la existencia.

¿Vives o simplemente existes? He ahí la cuestión. Pasar de puntillas por los días y noches buscando sobrevivir, algo de variedad, sentirse importante o buscar la palmada en la espalda que conceda una brizna de reconocimiento… Esto no puede considerarse vivir, sino tan solo existir. ¿Acaso puede la vida ser un paseo entre semejantes para encontrar diversión, placer, importancia o reconocimiento? Desde luego que no.  Tiene que ser algo más. Pero ¿el qué?

Vivir es otra cosa. Nada tiene que ver con el hecho de existir. Vivir está relacionado con la plenitud. Y la plenitud nace del amor incondicional. ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que experimentaste plenitud, gozo, éxtasis… fusión con el universo circundante? Ahí se encuentran las señales del verdadero amor, que siempre es sin palabras.

¿Cuándo fue la última vez que sentiste ese amor silencioso, por incondicional, por el ser que tenías delante? O, ¿cuándo experimentaste a tu ser vibrando en amor por alguien a quien apenas conocías? Busca por esos vericuetos. Es posible que por ahí encuentres la diferencia entre el vivir de verdad, o el simplemente existir.

 

Silencio Interior – Escuela

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Sábado, 05/09/26

Deja de hacer, mejor observa

No hagas nada. Abandona las técnicas. Si todavía las haces, es porque existe un hacedor. Mejor, limítate a observar. Si realizas técnicas -sean las que sean-, estás dentro del Cubo de Maya-Matrix. Sólo si observas sin hacer o pretender algo en concreto, estarás fuera, libre y liberado.

La mente arrastra al hábito de las técnicas. Abandónalo de una vez. ¿Acaso no ves que se trata de un lastre? Las técnicas son adecuadas en los inicios. Correcto. Pero, no tienen por qué quedarse en tu vida. En su lugar, observa el silencio interior que emerge a través de la observación.

Observar. Sólo observar. Si sólo observas, estás en el Infinito. Por el contrario, si haces estás en lo relativo. No eres lo relativo. Eres el Absoluto infinito que contempla su creación a través de tu consciencia. ¿Puedes participar en la creación? Desde luego que sí, y disfrutarla también. Pero sólo si erradicas la idea del hacedor.

 

Silencio Interior – Escuela

info@silenciointerior.net

 

 

 

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En cualquier caso, recordamos que las entradas del Blog representan reflexiones sobre la metafísica Advaita. En ningún caso se trata de la propuesta de trabajo interno propuesto por nuestra Escuela. Para encontrar información al respecto, sugerimos visitar nuestra página web, y en concreto el siguiente enlace: https://www.silenciointerior.net/textos/

Si te interesa conocer, practicar o profundizar en el Radja, Jñana y Asparsha Yoga, así como la metafísica Advaita, ponte en contacto con nosotros.

Gracias por tu atención

 

Entradas previas:

Solución al Koan – 02/09/26

Koan, 29/07/26

 

 

Entradas anteriores publicadas: enlace

 

      Shambhu me dijo…

 

Reunámonos alrededor del fuego invisible de la consciencia para mirarnos a los ojos

después de abrazarnos y compartir la vida que somos a través de la presencia en silencio.

 

 

¿Quieres saber qué más cosas me dijo Shambhu? Enlace

 

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La meditación es un modo de deconstrucción progresivo y sistemático de todo lo que creemos ser.

Nada tiene que ver con el bienestar físico o emocional, la felicidad o ser mejor persona.

Meditar es enfrentarse a la caída de la falsedad para ver más allá de las apariencias.

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En la superficie, donde habitan los hombres ordinarios, siempre hay movimiento. Sin embargo, en la profundidad del Ser nunca sucede nada. Es en la superficie del océano donde siempre hay oleaje, calma y tormentas, mareas que suben y que bajan… Sumérgete en tu interior y deja que las olas y los vientos vayan y vengan. A maya también se la define como «movimiento aparente».

 

 

Om Tryambakam Yajamahe Sugandhim Pushtivardhanam

Urvarukamiva Bandhanan Mrityor Mukshiya Maamritat.

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Invocamos a la consciencia que nutre a todos los seres

para que nos libere de la muerte alcanzando la inmortalidad,

conduciéndonos de lo irreal a lo Real y de la oscuridad a la luz.

 

 

Sobre el Ouróboros

 

Ouróboros – Serpiente alquímica

 

Uno de los símbolos más antiguos en la historia de la civilización es el Uróboros, vocablo derivado del griego que significa «serpiente devora cola», y normalmente se le representa justo como eso, una serpiente, o en ocasiones un dragón, que devora su propia cola como alegoría de disolución.

Suele usarse para representar ciclos temporales, sobre todo cuando se habla de recreación. Se le asocia con ideas místicas o espirituales, pero desde la antigüedad se lo relaciona también en temas alquímicos. Dentro de la psicología Jungiana se considera un símbolo ligado a la psique humana.

Los uróboros fueron muy utilizados en culturas antiguas, especialmente en Egipto y Grecia, donde solía ir acompañado de la inscripción «hen to pan» que quiere decir «todo es uno».

Ése es el caso de la representación más antigua que se conoce de la imagen, la aparecida en «La Crisopoeia de Cleopatra», un texto alquimista del siglo II, proveniente de Alejandría.

Obviamente, existen toda clase de variaciones y se le puede ver formado por toda clase de reptiles, como dragones chinos o incluso Quetzalcoatl, la serpiente emplumada.

+info sobre el Uróboros: ver Ouróboros