Sábado, 21/02/26
Siguiente paso
– Maestro, ¿cuánto tiempo dedicas al día para meditar?
– Dos horas. Pero, si tengo mucho trabajo, entonces cuatro.
J. C. pregunta: Ahora que he realizado el Camino de Santiago, ¿cuál sería el siguiente paso?
Respuesta: Saber que no hay ningún siguiente paso. Se camina hacia el exterior, en la línea horizontal. Mientras que en el sendero del Espíritu, realizado por medio de la presencia de Sí, transcurre por la línea vertical, en dirección a la profundidad del Ser. Una vez descubierto el Ser no queda nada más por hacer ni ningún sitio a donde ir.
P: ¿Entonces?
R: Entonces, quédate en el Sí mismo. Y desde ahí contempla todo lo que sucede, incluidos los deseos de que suceda de otro modo. En la presencia del observador no hay nadie que haga o deje de hacer, todo sucede. El observador y lo observado se disuelven en la nada que Es. En todo caso, queda la observación pura e inafectada, por impersonal.
(Silencio…)
Ahora que te sabes ser el Ser ¿qué más necesitas saber? Todo sucede de manera espontánea y natural. A través de la presencia estás alineado y en armonía con la vida que eres. Entonces, todo es adecuado. Comprende que el sendero del autoconocimiento no es un viaje hacia ninguna otra dirección que no sea el Sí mismo. Desde ahí contemplas el mundo, el cual continúa igual que siempre. Sin embargo, ahora todo es diferente.
P: El Camino de Santiago ha hecho una gran labor, con un efecto muy positivo para la práctica meditativa, ya que muchos días fueron jornadas extremas de contemplación en movimiento.
R: Lo has definido muy bien: «Contemplación en movimiento». Cuando estás estabilizado en el Sí mismo, da igual que te muevas o no, que vayas o vengas. Observas el movimiento si te mueves, observas la quietud si estás parado. Para entonces, la meditación se ha visto transformada en contemplación. El mundo interno se complementa con el mundo externo, disolviendo los límites que en apariencia separan ambas realidades.
P: También ha aparecido un cierto anhelo hacia nuestro próximo Retiro de Silencio.
R: Es normal que ahora surja la necesidad de profundizar en el Ser, de continuar descendiendo por la línea vertical, de ahí el anhelo del próximo Retiro de Silencio. Pero, ¿por qué esperar a diciembre para profundizar en la contemplación? Hazlo ya. Medita-contempla más, más, más… Si es posible, amplía el tiempo de práctica a dos hora diarias, o más. Con eso es suficiente para que la conexión consciente con el Ser no se pierda absorbida en las quisicosas cotidianas.
Silencio Interior – Escuela
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Referencias sobre el tiempo de meditación para una práctica comprometida
La cantidad de horas al día dedicadas a la práctica de la meditación varía según el nivel de comprensión. Para maestros y practicantes avezados la dedicación es un estilo de vida, no sólo una rutina.
– Maestros/Practicantes Avezados: Dedican entre 2 y 4 horas al día, las cuales se suelen dividir en varias sesiones a lo largo de la jornada. En retiros intensivos, este tiempo puede aumentar sensiblemente.
– Nivel Intermedio: El tiempo de práctica puede oscilar entre media y una hora completa, hasta llegar a dos veces al día.
– Nivel Inicial: Desde los cinco minutos a la media hora una vez al día es suficiente para integrar el hábito de la práctica en la vida cotidiana. El objetivo de esta etapa es conseguir una práctica diaria.
Práctica en la vida cotidiana: Más allá del tiempo de «sentada», los maestros enfatizan sobre el hecho de convertir la meditación en una contemplación en la acción durante todo el día (caminar, comer, trabajar, hablar, conducir, cocinar…), lo que convierte la vida entera en una práctica continua.
Nota: En todos los casos, el tiempo de práctica está condicionado por la comprensión del practicante. Fruto de semejante comprensión sobreviene el compromiso, cualidad fundamental, sino imprescindible, para caminar el sendero del autoconocimiento.
Lectura sugerida: Etapas del buscador espiritual
