Sábado, 20/12/25
Sobre la consideración – Apuntes de Sadhana
El proceso de autodescubrimiento es fácil de entender, pero difícil de llevar a cabo. En un primer lugar, se descubre vivarta vada, la identificación con el cuerpo, para más tarde toparse con la idea de uno mismo, asmita; aquello que uno cree ser, lo cual genera elevadas cotas de importancia personal, junto a la necesidad de reconocimiento. Tal conjunto de elementos es la causa principal del sufrimiento innecesario.
¿Cómo eliminar la identificación que causa semejante sufrimiento inútil? Al principio se conseguirá a través de la observación ecuánime de las diferentes funciones de la máquina*, motivo fundamental de la práctica de la meditación en quietud y silencio. No obstante, existe una herramienta más avanzada, ideal solo para aquellos buscadores avezados que ya caminan en la senda contemplativa. Se trata de la consideración.
En la propuesta del Trabajo interior existen tres tipos de consideración: 1. Hacia uno mismo. 2. Hacia los demás. 3. Hacia lo que puedan opinar los demás. Está claro que los puntos 1 y 3 son despreciados de manera sistemática, pero no así la consideración hacia los demás. Sucede que, al obligarnos a permanecer en la presencia de ser al mismo tiempo que nos relacionamos con el otro, observamos que tal consideración externa deviene en un magnífico instrumento que ayuda a desmontar la identificación.
Así pues, cada vez que aparece el ego en forma de Hidra de Lerna** -magnífica alegoría mítica sobre el ego al compararlo con un monstruo de múltiples cabezas-, se puede actuar de tres modos diferentes. Uno, cortarle la cabeza sin contemplación alguna cada vez que aparezca. Dos, dejarle morir por inanición, es decir no concediéndole ninguna energía a través de la atención. Y tres, transfiriendo tal energía a la esencia a través del establecimiento en el Sí mismo, dando lugar a la transmutación alquímica y posterior transformación.
En efecto, uno de los mejores modos de restar atención al ego es aplicar un -120% de interés ante cualquiera de las «canciones» que tanto le gusta entonar al ego. Desde el famoso “Pobre de mí”, tan conocido por muchos, hasta el legendario “Querer ser lo que uno no es”, tan aplaudido por casi todos. Sin embargo, es posible detectar todo un amplio espectro de patrones con los que el ego intentará captar la atención. Aunque robar la energía destinada a la esencia sería una expresión más adecuada.
Sabido es que cada observación que se realiza proviene de la esencia. Así, en cada “darse cuenta” o “toma de consciencia” que aparece, se está nutriendo a la esencia de su alimento básico: la consciencia. De este modo, la conexión con el Sí mismo «que se da cuenta» es el punto nuclear en el Trabajo interno del auto-conocimiento. Sin semejante transmutación previa al Sí mismo no es posible alcanzar la anhelada transformación. Sería un cambio mental más, pero condenado de antemano a desaparecer con el tiempo.
Entonces, si se elimina la consideración hacia uno mismo (-120%) ¿hacia dónde debería de ir? Sin duda, hacia las relaciones con los demás, dando así lugar a la erradicación de la falsa idea de uno mismo, la identificación. El -120% que quitamos a nuestro ego y su habitual melodramatismo***, se lo concedemos a los demás, haciendo de semejante atención intencionada un soporte solido que facilite la conexión con el Ser, influyendo armónicamente en el modo en que nos relacionamos con los demás, mostrando un interés sincero y auténtico.
Atención, porque ha de tratarse de un interés auténtico, no es suficiente con mostrar atención o empatía. El interés verdadero por los demás, al margen de abrir un amplio abanico de posibilidades en torno a relaciones más auténticas, es la llave que abre la puerta a conectar con el Sí mismo y a su vez anular nuestro «yo-ego», siempre y cuando semejante trabajo esté adecuadamente direccionado, algo que es posible aprender y practicar. Este tipo de enseñanza forma parte de la sadhana, sendero espiritual, que desde hace un tiempo ya sólo impartimos a nivel individual. https://www.silenciointerior.net/sadhana/.
Silencio Interior – Escuela
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* Para profundizar en las diferentes funciones de la máquina se sugiere la lectura de nuestro texto: «Silencio Interior – Ensayo sobre meditación».

** La Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo con forma de serpiente policéfala de aliento venenoso, cuyo número de cabezas va desde tres, cinco o nueve hasta cien, e incluso diez mil, según la fuente. La Hidra poseía la virtud de regenerar dos cabezas por cada una que perdía o le era amputada, y su guarida era en Lerna, en el Golfo de Argólida. Matar a la Hidra de Lerna fue el segundo de los doce trabajos de Hércules.
*** El melodramatismo es el rasgo de alguien que se muestra en exceso emocional y exagerado, a menudo hasta el punto de la simulación o la lacrimosidad, buscando evocar una respuesta emotiva intensa en el otro. Se refiere a narraciones o sucesos que están cargados de emociones desproporcionadas, cruzando la frontera entre los sentimientos auténticos y el sentimentalismo, y se caracterizan por la exageración de la sensibilidad.
