Miércoles, 14/01/26

Rumbo a la comprensión 

No cambies nada en tu vida. Es posible que aún no puedas comprenderlo todavía, pero tu vida es perfecta tal y como es ahora mismo. Por mucho que proteste tu ego, no cambies nada. Sus quejas provienen de la ignorancia, mientras que, por el contrario, permitir que los cambios sucedan es una actitud procedente del conocimiento, el cual es inherente a la esencia.

Casi siempre que se inicia el sendero del autoconocimiento suele ser motivado por la fricción generada por el sufrimiento. Decimos que queremos conocernos, pero en realidad lo que deseamos es dejar de sufrir. Si estuviéramos navegando por mares de placer no sería necesario llevar a cabo ninguna práctica de meditación o espiritual. ¿Para qué?

Es precisamente porque estamos inmersos en un momento tumultuoso por lo que buscamos guarecernos de la que nos está cayendo; o eso creemos. Por ello, buscamos refugio en alguna tradición, grupo, técnica, práctica, lectura, filosofía, etc. que pueda paliar nuestro dolor. Sin embargo, tarde o temprano, la tempestad pasará y las aguas volverán a su cauce.

Para entonces, la espiritualidad, al haber sido empleada a modo de salvavidas provisional, perderá poco a poco su sentido y se la dejará de lado… hasta el siguiente temporal, en el que veamos de nuevo zozobrar nuestra ficticia embarcación, corriendo de nuevo el riesgo de hundirnos en el mar de la ilusión… Y así, hasta el final de nuestros días. 

De este modo, es como aparecen los obstáculos a la meditación que Patanjali expuso en sus Yoga Sutras. Dwesa, el dolor y su frenética huida en la busca de raga, el placer, los cuales se alternan sin cesar. Y avidya, la ignorancia causada por asmita, la identificación generada por abhinivesa, el intenso deseo de vivir, en contraposición a un enorme miedo a morir.

Sin embargo, lo peor no son tales obstáculos -características claras del ego-, sino tener la creencia de que es posible hacer algo al respecto. Suponer que se tiene la posibilidad de cambiar algo en nuestras vidas. Lo cual no deja de ser el destello de un ego ilusorio que una vez más busca sobrevivir anhelando ser, tener o hacer lo que no es, cronificando así un estado de una ansiedad ilimitada. 

Si te decides a haces algo es porque crees que algo es posible hacerse. En tal caso, está claro que tan sólo se trata de la manifestación ignorante de un ego burdo, por ilusorio, que busca paliar dukha, un sufrimiento innecesario causado por su propia existencia, iniciando así un camino sin retorno ni fin hacia ninguna parte.

Entonces ¿para qué sirve meditar? A través de la meditación es posible encontrar un sentido al sin sentido de la existencia. No se trata de hallar un propósito de vida, lo cual sería una respuesta psicológica que tan sólo concedería el efímero consuelo de un paliativo momentáneo. Es preciso ir más allá. Trascender.

Meditar consiste en hacer el no-hacer. En última instancia, la meditación no es realizar técnicas para obtener un cierto bienestar emocional, tal y como supone la creencia popular, sino que la práctica de la meditación, convenientemente direccionada, nos va a permitir conectar con nuestro Corazón.

Una vez instalados en la esencia, es posible retomar el mando de nuestra existencia, ahora ya en sintonía y armonía con el Absoluto, para permitir que sucedan todas las mutaciones necesarias. Para entonces, observaremos cómo los cambios se suceden de modo natural, como fruta madura.

Así pues, meditamos para devolver el cetro usurpado a la esencia por el ego, a fin de recuperar el estado de soberanía, basado en el conocimiento directo y por propia experiencia de nuestra auténtica y común naturaleza. Siempre más allá de tradiciones, técnicas, rituales y ceremonias.

Meditamos para nutrir nuestra esencia de consciencia, para así poder trascender el ego y la personalidad, junto a su pesado lastre de ilusiones… En definitiva, meditamos para liberarnos de nosotros mismos, de la falsa idea que creemos ser, causando un sufrimiento siempre innecesario.

Así pues, mejor no hagas nada. Si piensas en hacer es porque todavía existe un ego al mando. Mejor haz el no-hacer. Permite que el impulso de la acción consciente suceda como fruto de una comprensión que sobreviene cuando la práctica meditativa está convenientemente direccionada rumbo a lo Real.

 

Silencio Interior – Escuela

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Rumbo a la comprensión – 14/01