Miércoles, 02/09/26

Solución al Koan

Cada koan es un rompecabezas para la mente. ¿Qué puedes hacer? El ganso es demasiado grande y ya no puedes sacarle, a menos que rompas la botella, pero no está permitido. Puedes sacarle matándole, pero eso tampoco está permitido…

Así, día tras día, el discípulo medita y no encuentra la manera de hacerlo. Piensa en mil formas distintas, pero de hecho no hay forma de sacarlo. Agotado, casi extenuado, tiene una revelación. De pronto, comprende que el maestro no puede estar interesado en un ganso metido en una botella, debe ser otra cosa, para concluir que tiene que haber “algo más”.

Ciertamente, si sigues luchando con el “problema” del ganso y la botella comprenderás que no hay manera racional de resolverlo. Has de darte cuenta de que debe representar otra cosa, si no el maestro no lo habría planteado. Pero… ¿qué puede ser?

La botella representa la mente y tú eres el ganso… Lo ves. Lo observas… Y ahora sí, siendo un testigo sí es posible. No eres la mente, pero te identificas tanto con ella que llegas a sentir que estás en ella. 

Entonces, el discípulo corre hacia el maestro para decirle que en realidad, ¡el ganso está fuera!. Y el maestro le dice: “Bien, lo has entendido. Ahora mantenle fuera. En realidad, nunca estuvo dentro, excepto en tu imaginación.”

Toda la relación entre el maestro y el discípulo se refiere siempre a la consciencia y su relación con la mente y el mundo, maya. La consciencia es representada por el ganso, que lo ocupa todo; no está sólo en la botella, la cual es una alegoría de la mente, y por extensión también de maya. Estás preso de tu propia fantasía ¿no lo ves? ¡Despierta!

 

Silencio Interior – Escuela

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Solución al Koan – 02/09/26