Sábado, 21/10/26
Más allá…
Por muy intensa que sea la sombra, siempre es consecuencia de la luz. Por lo tanto, no queda otra opción que ir más allá de la luz y también de la sombra. Allí donde las formas se difuminan y pierden sus contornos. Allí donde el mundo, tal y como lo conocemos, deja de existir. Allí donde las posibilidades son tan infinitas como invisibles.
En cada nuevo amanecer, el mundo renace de la oscuridad y trae un nuevo universo de formas, las cuales no son mejores ni peores, sólo distintas. Son diferentes modos de expresarse aquello que Es y de lo que formamos parte indivisible, aunque la fugaz ilusión de individualidad nos haga creer durante el soplo que dura la vida que la ola está separada del océano.
Formamos parte del Océano infinito de la Conciencia pura, pero lo hemos olvidado. Recordarlo a los demás es la labor de aquellos que así lo han reconocido. Nuestra auténtica naturaleza se ha olvidado en el remolino de la existencia. Un torbellino de experiencias que parecen reales, pero que la desmemoria pondrá en su justo lugar inexistente.
Crees ser alguien, pero en el ocaso del día, cuando vas a dormir, la inconsciencia del sueño disuelve cada noche tu ilusión en la nada más absoluta que en verdad eres. ¿Quién queda entonces? Delicada muerte del ego y la personalidad que en volandas te lleva al Origen para que, durante el tiempo que durante unos instantes puedas descansar de ti mismo.
Silencio Interior – Escuela
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