Cuaderno de Bitácora
HABLANDO ADVAITA
Yo no soy yo
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo,
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera.
Juan Ramón Jiménez
Sábado, 24/10/26
Dimensión espiritual
“Mi mente me dice que soy nada.
Mi Corazón, que soy todo.
Entre ambos transcurre mi vida.”
Nisargadatta Maharaj
La dimensión espiritual es una dimensión diferente, pues carece de tiempo, espacio y causalidad. Se trata de una dimensión infinita que, a su vez, contiene a todas las demás dimensiones. Algunos la denominan el Todo, otros la Nada. Sea como fuere, entre ambos conceptos se encuentra la dimensión absoluta que todo lo abarca y donde todo es posible, debido a que los límites impuestos por las coordenadas de las otras dimensiones no existen.
Semejante dimensión espiritual se compone de Conciencia pura que ni la mente ni los sentidos pueden captar. Sin embargo, es la propia consciencia la que, desde su invisibilidad, capta a ambos (mente y sentidos). Abrirse a percibir la consciencia es sumergirse en la dimensión espiritual. Percibimos el mundo gracias a los sentidos, mientras que la mente lo interpreta. Todo ello sucede gracias a la luz de la consciencia. Sin embargo, no investigamos la consciencia. ¿Por qué?
La consciencia es el alma del mundo. Sin embargo, el Absoluto, es aquello que observa impasible a la consciencia; el Absoluto es el alma de la consciencia. El Todo es el Absoluto que contiene a todas las demás dimensiones. Así pues, el Absoluto es nuestra auténtica, común y última naturaleza. Esto es lo único a comprender.
Desde la Conciencia pura que es el Absoluto, se observa el cuerpo, pensamientos y emociones, e incluso a la propia consciencia individual. A través de tal contemplación, la fusión con el Absoluto cesa de ser una utopía para convertirse en una realidad. La conexión con aquello que observa a la consciencia hace saberse ser lo Absoluto. Entonces eres la dimensión espiritual, eres el Todo, y lo sabes. No necesitar creerlo, lo sabes.
Silencio Interior – Escuela
info@silenciointerior.net

Miércoles, 21/10/26
Más allá…
Por muy intensa que sea la sombra, siempre es consecuencia de la luz. Por lo tanto, no queda otra opción que ir más allá de la luz y también de la sombra. Allí donde las formas se difuminan y pierden sus contornos. Allí donde el mundo, tal y como lo conocemos, deja de existir. Allí donde las posibilidades son tan infinitas como invisibles.
En cada nuevo amanecer, el mundo renace de la oscuridad y trae un nuevo universo de formas, las cuales no son mejores ni peores, sólo distintas. Son diferentes modos de expresarse aquello que Es y de lo que formamos parte indivisible, aunque la fugaz ilusión de individualidad nos haga creer durante el soplo que dura la vida que la ola está separada del océano.
Formamos parte del Océano infinito de la Conciencia pura, pero lo hemos olvidado. Recordarlo a los demás es la labor de aquellos que así lo han reconocido. Nuestra auténtica naturaleza se ha olvidado en el remolino de la existencia. Un torbellino de experiencias que parecen reales, pero que la desmemoria pondrá en su justo lugar inexistente.
Crees ser alguien, pero en el ocaso del día, cuando vas a dormir, la inconsciencia del sueño disuelve cada noche tu ilusión en la nada más absoluta que en verdad eres. ¿Quién queda entonces? Delicada muerte del ego y la personalidad que en volandas te lleva al Origen para que, durante el tiempo que durante unos instantes puedas descansar de ti mismo.
Silencio Interior – Escuela
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Entradas previas:
Ananda, la felicidad impersonal – 14/10/26
Entradas anteriores publicadas: enlace
Shambhu me dijo…
Reunámonos alrededor del fuego invisible de la consciencia para mirarnos a los ojos
después de abrazarnos y compartir la vida que somos a través de la presencia en silencio.

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La meditación es un modo de deconstrucción progresivo y sistemático de todo lo que creemos ser.
Nada tiene que ver con el bienestar físico o emocional, la felicidad o ser mejor persona.
Meditar es enfrentarse a la caída de la falsedad para ver más allá de las apariencias.
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En la superficie, donde habitan los hombres ordinarios, siempre hay movimiento. Sin embargo, en la profundidad del Ser nunca sucede nada. Es en la superficie del océano donde siempre hay oleaje, calma y tormentas, mareas que suben y que bajan… Sumérgete en tu interior y deja que las olas y los vientos vayan y vengan. A maya también se la define como «movimiento aparente».
Om Tryambakam Yajamahe Sugandhim Pushtivardhanam
Urvarukamiva Bandhanan Mrityor Mukshiya Maamritat.
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Invocamos a la consciencia que nutre a todos los seres
para que nos libere de la muerte alcanzando la inmortalidad,
conduciéndonos de lo irreal a lo Real y de la oscuridad a la luz.
Sobre el Ouróboros

Ouróboros – Serpiente alquímica
Uno de los símbolos más antiguos en la historia de la civilización es el Uróboros, vocablo derivado del griego que significa «serpiente devora cola», y normalmente se le representa justo como eso, una serpiente, o en ocasiones un dragón, que devora su propia cola como alegoría de disolución.
Suele usarse para representar ciclos temporales, sobre todo cuando se habla de recreación. Se le asocia con ideas místicas o espirituales, pero desde la antigüedad se lo relaciona también en temas alquímicos. Dentro de la psicología Jungiana se considera un símbolo ligado a la psique humana.
Los uróboros fueron muy utilizados en culturas antiguas, especialmente en Egipto y Grecia, donde solía ir acompañado de la inscripción «hen to pan» que quiere decir «todo es uno».
Ése es el caso de la representación más antigua que se conoce de la imagen, la aparecida en «La Crisopoeia de Cleopatra», un texto alquimista del siglo II, proveniente de Alejandría.
Obviamente, existen toda clase de variaciones y se le puede ver formado por toda clase de reptiles, como dragones chinos o incluso Quetzalcoatl, la serpiente emplumada.
+info sobre el Uróboros: ver Ouróboros
