Meditación Silencio Interior

La naturaleza de la mente es el movimiento, la acción, el saltar de forma constante de un objeto a otro, es decir: la distracción y la dispersión. Intentar detener la mente es un esfuerzo tan penoso como inútil, pero permitir que la mente se aquiete es una posibilidad a nuestro alcance.

El secreto –si es que lo hay– consiste en aquietar el cuerpo. Si el cuerpo se detiene, la mente tiende a cesar su movimiento. Pero ésta anhela cualquier cosa menos aquietar su incesante actividad. Sin embargo ¿qué sucedería si se continúa manteniendo el cuerpo en quietud gracias a una amable perseverancia?

Sólo cuando las agitadas aguas

del estanque de la mente se aquietan

es posible ver el reflejo completo de la luna

Nuestra enseñanza es en esencia teórico-práctica donde paso a paso se explicaran los motivos de la práctica junto con los detalles técnicos necesarios para su realización cotidiana, con el fin de obtener los mayores beneficios posibles.

La técnica es la simplicidad misma, pues se trata de instalarse en una postura que permita mantener al cuerpo en una posición firme, estable y relativamente cómoda para, desde este punto de partida, desarrollar a través de la auto-observación, la atención y concentración necesarias que nos permitirá dirigirnos hacia el interior, allí donde habita nuestra esencia.

Dedicar un tiempo diario a simplemente sentarse para escuchar y observar todo lo que nuestro cuerpo, emociones y pensamientos quieran decirnos es abrir la posibilidad a que se equilibren de una manera simple, sencilla y natural las distintas capas y estratos que componen nuestra estructura personal.

Esta no actividad es un instrumento idóneo para recuperar nuestro auténtico y común estado cuya primera cualidad es la del Silencio Interior para permitir que éste se convierta en un eje desde el cual vivir con equilibrio y plenitud.

Emilio J. Gómez

Sobre la Meditación Silencio Interior