Sábado, 24/01/26

Proyecto esencial versus personal

Cada vez contemplamos con más sospecha los proyectos personales que configuran nuestro día a día, ratificando la personalidad. Detrás de cada proyecto es posible vislumbrar la estéril sombra de un ego que inútilmente intenta apuntalar su ilusoria existencia en los pragmáticos términos de la realidad material.

Al final, el proyecto personal transformará al individuo, libre por naturaleza, en esclavo de aquella idea un día imaginada, tal vez soñada, con la que hoy se identifica, llegando incluso a suponer que en su materialización está la realización personal, cuando en realidad lo que encuentra es la desintegración esencial.

Entonces… ¿es mejor no hacer nada? En absoluto se está dirimiendo aquí tan absurda propuesta. Tan sólo exponemos una observación recelosa sobre aquellos proyectos personales con capacidad para absorber por completo toda nuestra atención, relegando a un segundo plano aquellas otras facetas que quizás sean más importantes.

Bien mirado, ese proyecto superficial, por artificial, puede contener una alta dosis de veneno egóico que el tiempo confirmará con amargos lamentos por haberle concedido excesiva energía. La sospecha sobreviene cuando el proyecto absorbe al individuo al punto de olvidarse de Sí mismo. Entonces es cuando aparece como absurdo.

Tras semejante observación se atisba la necesidad de discriminar entre lo falso y lo ilusorio. Viveka, el discernimiento, es el mejor instrumento de que dispone el buscador espiritual para evitar dejarse arrastrar por el remolino que con infinita sutileza configura el entramado de maya a través de las impresiones del mundo.

A través del discernimiento es posible separar lo auténtico de lo falso. Así pues, el proyecto ideal tendría que ser ante todo un proyecto esencial antes que personal, es decir un proyecto de vida antes que algo destinado en la mayor parte de las ocasiones a la supervivencia. Lo esencia tiene en cuenta la supervivencia, pero no la prioriza.

Un proyecto de vida auténtico es siempre esencial; algo así concedería sentido a la existencia. Un proyecto vital de tales características sería de gran ayuda para comprender a qué se ha venido a este plano. Una vez comprendido el dharma, la labor a realizar, sea cual sea, es preciso desplegar toda la energía necesaria para sacarlo adelante.

El auténtico reto del hombre de conocimiento no es alcanzar la iluminación, sino descubrir la naturaleza de su proyecto vital, por esencial. Y su desafío, poner todo el empeño en llevarlo a cabo. Finalmente, la aventura de la vida es ver cumplida aquella labor por la que un día la esencia, la simiente de nuestra alma, se encarnó en un cuerpo.

 

Silencio Interior – Escuela

info@silenciointerior.net

 

 

 

 

 

Proyecto esencial versus personal – 24/01