Miércoles, 08/07/26
Anhelo
«Es el sendero de la flecha, es el camino metafísico, es la vía del Fuego incoloro.»
Raphael, maestro advaita
No existe método alguno que pueda llevarnos a la autorrealización, excepto un profundo anhelo por obtener jnana, aquél conocimiento proporcionado por la experiencia de conocer directamente a Eso. No obstante, el anhelo es una emoción, no un método. El posible método que resulte del anhelo no deja de ser un producto mental y como tal, tan solo puede ser útil a quien lo concibió, por mucho que después se proceda a su estandarización o comercialización.
Lo que Es está siempre. Lo que no está siempre es la sed de respuestas expresada a través del anhelo. Sin anhelo no existe la prioridad que despierte el compromiso y la actitud. La vía que lleva a lo Real no existe. Más bien, se trata de una atención unidireccional -como una flecha-, fruto del anhelo. No distraerse para evitar desviarse. La atención constante no es un ejercicio mental, tampoco un juego para pasar el rato u obtener un cierto bienestar.
No en vano, a la Metafísica se la considera como el sendero directo, también conocido como la vía de la «flecha». Semejante atención constante es la que provoca el despertar de la consciencia, igual que ocurre en las relaciones amorosas. Los enamorados no pueden dejar de pensar en el ser amado. Tampoco desean otra cosa que no sea estar a lado. De hecho, en algunas vías místicas, como la tradición Sufi, se habla sin cesar del “Amado”, y no sin motivo.
Ekagrata, la atención continuada, dirige el prana, la energía que materializa el anhelo, hacia el objeto de nuestro deseo. En realidad, no existe ningún secreto oculto. Pero, si existiera sin duda que sería la atención unidireccional hacia lo que Es. Una vez desvelada la dirección, tan sólo es preciso encontrar a alguien consecuente con su decisión y capaz de seguir la dirección de la flecha hasta el final, aceptando todas las consecuencias. ¿Te atreves?
Silencio Interior – Escuela
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