Sin término medio

No hay medias tintas, o se ve, o no se ve. O se lo saber ser, o no se lo sabe ser. O se tiene el conocimiento, o se vive en la ignorancia. Sólo existen dos tipos de personas: los que saben y los que no. Los que saben exhalan el aroma del conocimiento a través de todos sus actos. Del mismo modo sucede con los poseedores de la ignorancia.

Saberse ser lleva implícito un saber ver de modo diferente. Los ignorantes los llamarán videntes o incluso artistas, pero eso no es otra cosa que la manifestación de su ignorancia. Quien se sabe ser ha visto diluidos sus límites y limitaciones en el vacío de la nada del espacio que se es.

Más tarde vendrán los otros a traficar con la obra producida. El ser humano es capaz de especular con todo. Seres sin escrúpulos que ponen precio a lo que no lo puede tener y obtienen beneficios de la visión y trabajo de aquellos que lograron ver lo invisible, mientras ellos solo pueden captar lo material. Comerciantes del fruto esencial. Miseria humana disfrazada de aparente cultura.

¿Cómo es posible que de algo tan íntimo como el compartir una percepción de la esencia se pueda especular con ello? Da igual. Del mismo modo que el sol sale para todos, continuaremos contemplando cómo unas flores se abren, mientras que otras permanecen cerradas para siempre, incapaces de ofrecer su aroma.

24 de marzo, 2020

Sin término medio