Sábado, 10/10/2020   09:00 h.

Amor filial y Samskaras

Pregunta: Hace unos días, mi hija de 7 años se cayó de una bicicleta y se asustó mucho. Después de ir conduciendo mi vehículo se me acerca y me dice: “No vayas rápido porque siento igual que cuando me caí en la bicicleta y temo vuelva a pasar otra vez”. El accidente y las preguntas de mi hija me llevan a la reflexión de que los eventos que van sucediendo en nuestra vida se van quedando almacenados y de alguna manera rigen nuestro desempeño en el futuro. Si es así, mi duda sería si hay alguna forma de ayudar a los pequeños a limpiar las impresiones que se van almacenando, sean buenas o malas.

Respuesta: Según la tradición del Yoga, todas las impresiones vividas a lo largo de nuestra existencia quedan almacenadas en el subconsciente en forma de samskaras o impresiones latentes. Muchos de estos samskaras carecen de peso específico y son borrados durante el sueño nocturno mediante las ondas gamma, encargadas de tal limpieza, que se producen cuando el cerebro vibra a 80 cps (ciclos por segundo). O bien, quedan profundamente grabadas en el subconsciente, produciendo los conocidos bloqueos y traumas que llegan a condicionar nuestra vida en el futuro.

Es inevitable que tal proceso suceda, pues a lo largo de la vida se van a producir impresiones que de un modo u otro nos van a condicionar. De esta manera, se va llenando el desván del subconsciente de experiencias de vida, unas positivas, otras negativas y muchas neutras. Esto es lo natural que suceda. Y así debe ser, pues tal desván ha de ir llenándose de experiencias que configurarán nuestra personalidad y el modo en que nos vamos a relacionar con el mundo y los demás.

La pregunta que formulas nace como fruto del amor que sientes por tu hija y la natural necesidad de protección. No obstante, cada ser ha de vivir lo que tenga que vivir y aprender lo que tenga que aprender. De esta manera, cada cual uno irá llenando su mochila de vida con tales experiencias. Tratar de evitar un dolor o sufrimiento es de alguna manera impedirles su propio aprendizaje y consecuente comprensión, con el crecimiento interior que conllevaría.

Sin embargo, una parte importante de la meditación es la limpieza, la purificación del subconsciente.  Esto quiere decir la erradicación de todos los traumas acumulados en el subconsciente para convertirlos en experiencias del pasado que no condicionen el momento presente. De este modo, la práctica de la meditación se convierte en una de las  terapias  más efectivas  que pueden existir. El problema emerge cuando nos quedamos sólo con la idea de limpieza para relacionarnos mejor con el mundo y los demás. ¿Entonces, para qué queremos limpiar el desván?

La limpieza del desván del subconsciente, con la consecuente liberación de traumas y experiencias negativas, no es en realidad para conseguir relacionarnos de un modo más libre y fluido con el mundo exterior, aunque éste sea un efecto colateral que sin duda va a suceder. Sin embargo, no es el propósito de la meditación. Utilizar la meditación como medio terapéutico sería hacer un uso muy por debajo de las posibilidades de la meditación.

La limpieza del subconsciente tiene la función de permitir la comunicación directa y fluida con lo Real. La erradicación de los samskaras va a permitir la percepción de nuestra auténtica y común naturaleza, que es espiritual. Somos espíritu puro que habita en un cuerpo y tiene experiencias a través de él. Así pues, te invito a que no prives a tu hija del necesario crecimiento que a través de las experiencias positivas, negativas y neutras va a producirse en su interior. Permite que viva lo que tenga que vivir y que aprenda lo que tenga que aprender.

Ahora mismo tu hija es una niña. En unos años llegará a la adolescencia y se encontrará con la primera crisis del ser humano. Aquella que se genera con la pregunta: ¿qué hago con mi vida? Fruto de tal pregunta tomará un camino u otro, el cual no es posible anticipar. Lo cierto es que tomará su propio camino, y cuando llegue a la medianía de la edad, cuando haya conseguido, o no, todos sus deseos será cuando se enfrente, en la medianía de la edad, con la segunda crisis del ser humano, la cual sobreveviene a través de la pregunta: ¿qué sentido tiene todo esto?

Es en este momento, cuando se intenta encontrar el sentido de la existencia, que la práctica del Yoga tiene su máximo potencial. Ese será el momento de limpiar el subconsciente de los samskaras, los traumas vividos en el pasado que bloquean y condicionan la vivencia del momento presente. Semejante liberación lleva implícita la posibilidad de comprender lo incomprensible, adquiriendo una nueva visión de todo y del Todo.

Así pues, me permito sugerirte que continúes con el trabajo interior a través del Yoga y la meditación. Y por supuesto, amando tanto a tu hija que la permitas ir llenando poco a poco su preciosa mochila de vida, todavía tan diáfana de experiencias. Permite que viva lo que tenga que vivir y que aprenda lo que tenga que aprender. Permanece siempre a su lado. Recuerda que la mejor enseñanza es la presencia sin palabras. Quizás, en el momento presente no tenga demasiado sentido, pero dejará una semilla que con el paso de los años dará frutos. Aunque es posible que no llegues a verlo. O tal vez sí. No es posible saberlo. ¿Importa? Desde luego que no. Tan solo importa aquello que sucede en este momento. ¿Desde dónde te vas a relacionar con lo que sucede aquí y ahora?

 

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Nota: recordamos que las diferentes entradas del presente Blog representan reflexiones sobre la metafísica Advaita. En ningún caso se trata de la propuesta de trabajo interno propuesto por nuestra Escuela. Para encontrar información al respecto sugerimos visitar nuestra página web, y en concreto el siguiente enlace http://www.silenciointerior.net/textos/

 

Gracias por tu atención

 

Samskaras y amor filial – 10/10/2020