Quizás, la mejor definición de meditación sea ésta:

Si la meditación es el arte del éxtasis, también es el arte de la celebración. Es un derecho de nacimiento y por lo tanto patrimonio de la humanidad. Está esperando que te relajes para poder cantar una canción, transformarse en una danza y desaparecer en el estado de absorción divina, igual que los derviches. En última instancia, todas las meditaciones son maneras sutiles de emborracharse de la divinidad.

Meditar no tiene nada que ver con la seriedad. Relacionamos falsamente meditación con la imagen del yogui en su posición hierática, sentado en loto, inmóvil e imperturbable. O, también tenemos la visión del monje o del ermitaño retirado del mundo viviendo en una cueva del Himalaya. Imaginamos una vida de austeridad y de sacrificio que bien poco o nada tiene que ver con la verdadera meditación.

 

cdg-08

 

Meditar nada tiene que ver con la seriedad. Serio es lo contrario de informal, no de alegría. Cuando la búsqueda auténtica y verdadera, la persona dedicada al crecimiento interior se transofrma visiblemente, irradia una cualidad y una presencia luminosa. Todo su ser emana paz, amor… felicidad.

Mientras tanto, aquí estamos, simples humanos, proyectados, identificados y apegados, sufriendo en la oscuridad de manera innecesaria. Quizás anhelando la luz y una solución a nuestros problemas “existenciales”, cuando la vida no es un problema por resolver, tal y como afirmaba Kierkeegard, sino un misterio a vivir.

Gracias por tu atención