Proyecto fotográfico

Casi todos los fotógrafos tienen entre manos o ambicionan un proyecto fotográfico. Lo hacen bajo el pretexto de canalizar mejor su energía creativa. Ello podría ser un motivo fundamentado si valiera para algo. La cuestión no es encontrar un proyecto, sino saber ¿por qué hago fotografías?

Es precisa una reflexión antes de retomar la idea del proyecto fotográfico. En nuestro caso, una posible respuesta podría ser el reconocimiento. Una necesidad más del ego y la personalidad que de la esencia, por lo que se trata de algo desdeñable.

La pretensión de expresar la visión del mundo aparece con sutileza a modo de justificación. Algo que tampoco parece útil pues ¿a quién le importa mi visión del mundo? A nadie. Cada cual tiene su propia visión. Cada cual configura su sueño como mejor le conviene.

Una posible respuesta aparece en forma de intuición: “Fotografío para mí, no para los demás. Me gusta hacer fotos, disfruto con ello”. Por este motivo no necesito de proyecto alguno.

El reconocimiento ajeno y por supuesto los concursos (batallas absurdas de egos), me son por completo indiferentes y se encuentran a años luz de mi alma. Tan sólo deseo una cosa: hacer ¡clic! a todo aquello que captura mi atención al verme reflejado en ello.

Fotografiar es divertido. Igual que mi maestro no necesitaba carrete para divertirse haciendo fotos, tampoco necesito de proyecto alguno para disfrutar haciendo ¡clic! sobre lo que veo. Me ha costado trabajo, pero al final he aprendido.

 

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