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  • Publicado el 1.15.08

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Meditar es abrir un paréntesis en la vida cotidiana

para sentir nuestro Corazón

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TEXTO INTEGRO PAGINA WEB

1. La auténtica naturaleza del ser humano es espiritual

Quizás esto sea lo único que habría que saber. Y más que saberlo se trataría, simplemente, de recordarlo. La condición más esencial de la humanidad es espiritual. Espíritu puro que habita en un cuerpo y que percibe el mundo a través de los sentidos físicos y de la mente.

El ser humano lleva tanto tiempo habitando en el cuerpo que ha olvidado su auténtica naturaleza debido básicamente a dos procesos: identificación e imaginación. Se identifica con su cuerpo e imagina ser el papel que representa en la vida cotidiana, asumiendo como propia la personalidad que un día nació como mecanismo de defensa de su esencia más íntima ante los ataques del exterior.

Recuperar, recordar ese sutil contacto con la esencia que uno es, y que nunca ha dejado de ser, es de lo que trata la meditación y el principal objetivo de las Clases, Talleres y Seminarios de nuestra Escuela de Yoga.

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2. La naturaleza de la mente

La naturaleza de la mente es el movimiento, la acción, el saltar de forma constante de un objeto a otro sin cesar. Es decir: la distracción y la dispersión. Y nada se puede hacer para evitarlo excepto aceptarla tal y como es.

Una vez aceptada y reconocida, procederemos a observar minuciosamente todos sus desplazamientos hasta llegar a descubrir la fuente de donde nace.

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3. Detener la mente

De alguna manera, intuimos que si la mente se detuviera, todo sería maravilloso. Es entonces cuando iniciamos una guerra sin cuartel a base de técnicas de concentración. No es este nuestro objetivo. Nuestro interés se centra en el desoertar de la consciencia que es anterior a los procesos mentales.

Intentar detener la mente es un esfuerzo tan penoso como inútil. Pero… permitir que la mente se aquiete es una posibilidad a tu alcance.

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4. ¿Cómo permitir que la mente se aquiete?

El secreto, si es que lo hay, consiste en aquietar el cuerpo. Si se para el cuerpo, se para la mente. Pero, sucede que, ésta anhela cualquier cosa menos detener su incesante actividad.

Sin embargo, ¿qué ocurriría si se continúa manteniendo el cuerpo en quietud sujeto gracias a una suave perseverancia?

Sólo cuando las agitadas aguas del estanque se aquietan

es posible ver el reflejo completo de la Luna.

El estado de meditación ha hecho su aparición.

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5. ¿Qué es la meditación?

La meditación está más allá de la dualidad y los límites en los que, de forma habitual, nos movemos. Adolece de etiquetas, no entiende de nombres ni de conceptos. Es un estado que está más allá de la mente, las sensaciones, el pensamiento, las emociones, los conceptos y el mismo cuerpo.

La meditación siempre ha estado ahí, pero el velo de nuestras imaginaciones e identificaciones nos ha impedido percibirla. La meditación no se puede provocar. Simplemente sucede si se ponen las condiciones adecuadas. Y ésto, quizás, sea lo único que sí está a nuestro alcance.

La meditación es un estado de ser que se corresponde con nuestra auténtica naturaleza. La meditación es tu auténtico ser real. Meditación eres tú.

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6. Técnicas de Meditación

De forma habitual, se suele dar un nombre a la técnica utilizada para centrar la atención. Ello puede inducir a error si quien lo oye o lee llegara a considerar que, dependiendo de la técnica que se utilice, se puede alcanzar un estado diferente de otro. No es así. El estado de meditación siempre es el mismo, porque se trata del estado esencial del ser, de nuestra auténtica y común naturaleza.

Da igual la técnica a emplear. Al estado meditativo le da igual el camino por el cual se acceda a la consciencia. Sin embargo, sí consideramos de importancia relevante que siempre sea la misma técnica, ya que si se varía con regularidad la técnica empleada le estamos haciendo el juego a la mente y dando capricho a la necesidad de variedad de la personalidad.

Por ello, y dado que nuestro interés está centrado en obtener profundidad en la práctica, siempre vamos a trabajar de la misma manera.

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7. Condiciones adecuadas que faciliten la meditación

Cuando esperamos a un invitado ¿no arreglamos, ordenamos y limpiamos nuestra casa? Pues, eso mismo es lo que vamos a hacer cuando hablamos de poner las condiciones adecuadas que faciliten la meditación.

Si se ponen las condiciones adecuadas y se persevera con paciencia, el estado de meditación sucede por sí mismo.

Es como plantar un rosal. No podemos hacer que florezca la rosa a nuestra voluntad el día y hora que nosotros queramos. Pero… si ponemos las condiciones… si una vez plantado lo abonamos, regamos, cuidamos… sin lugar a dudas que, en el momento adecuado, la rosa florecerá y podremos disfrutar de su aroma.

Poner las condiciones adecuadas para facilitar la meditación, para que la meditación suceda, es nuestro objetivo prioritario.

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8. ¿Para qué meditar?

Ciertamente, si el hombre está en esencia no necesita realizar ninguna práctica espiritual. Es, al encontrarse absorto en el mundo exterior que se ha olvidado de sí mismo, cuando necesita aquietarse para poder volver a sentirse.

Es posible estar con uno mismo en silencio para retomar el origen, para escuchar el punto exacto donde nace la fuente del pensamiento, la siguiente respiración, el próximo latido… y así, de éste modo, libre de condicionamientos, sentir la vida que se es.

Sentarse en la postura para reconectarse es comparable con el símil de un coche que corra a 100 Kms/hora y el conductor decide parar. Esa decisión es el comienzo. Después buscará un lugar y momentos adecuados (condiciones). Aminorará la velocidad del auto y parará (la mente se aquieta). Entonces decidirá bajarse del coche (desidentificación), y sólo entonces podrá contemplar el paisaje sin ninguna clase de imaginaciones. El cielo estará azul, o tendrá nubes, en el campo habrá flores o trigo sembrado… Dará igual, porque él se limitará, simplemente, a observar.

Cuando haya finalizado el tiempo de “parada” volverá a su vehículo y comenzará a rodar nuevamente, pero con una diferencia: ahora todo será diferente. Ahora, él sabe que NO imagina el paisaje porque ha visto como es, y sabe también, que NO es el vehículo en el que viaja. Podrá, si lo desea, volver a la velocidad de antes, aminorarla o aumentarla. Ya ha comprendido quién es y qué es. La comprensión es el principio activo de la libertad. Sin comprensión no puede haber libertad, ni liberación.

El hombre cree que la libertad está en algún lugar o circunstancia externa a él. Se equivoca, está en el interior. Busca en tu interior sin cesar, hasta que sepas que no eres lo que durante toda tu existencia has creído ser. Eres espíritu puro que, al habitar en un cuerpo, estás teniendo una experiencia humana. Compréndelo desde la experiencia.

Asciende por la escalera de la meditación

por encima de las nubes de tu mente

y descubre el sol que hay en tu interior.

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9. Clases, Talleres y Seminarios 

Las Clases, Talleres y Seminarios de la Escuela de Yoga ”Silencio Interior” son esencialmente prácticos. En ellos, paso a paso y lejos de rituales y tradiciones lejanas, se explican los motivos de la práctica junto con todos los detalles técnicos necesarios para su realización cotidiana, con el fin de obtener los mayores beneficios posibles.

Cada una de estas actividades forman una unidad en sí misma. En principio y en apariencia todas son idénticos, siendo la única variable la profundidad que se va a conseguir con la práctica continuada.

Puesto que nuestro interés radica en la profundidad a alcanzar y no en potenciar la posible dispersión mental, que la incorporación reiterada de nuevas técnicas pudiera provocar, no vamos a realizar cada día diferentes prácticas sino que, por el contrario, van a ser siempre las mismas con el propósito de avanzar en vertical hacia el propio centro y no en horizontal hacia el exterior.

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10. Practicar en silencio

La práctica del Yoga y de la Meditación es una invitación a profundizar en el Silencio Interior. Por ello, de forma progresiva, se va instalando el silencio. Silencio tanto de palabra, como de comunicación visual o verbal, siendo esta actitud silenciosa una invitación a la introspección e interiorización.

En realidad, nuestras actividades son como un laboratorio donde se dispondrá de un tiempo y un espacio determinado en el que, instalados en la Postura del Despertar, procederemos a la auto-observación ecuánime.

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11. Observar sin reaccionar

He ahí la clave. Durante el tiempo que dure cada práctica de meditación sentada, permitiremos que salga a la superficie del lago de nuestra consciencia, todo lo que durante toda nuestra existencia se ha almacenado y archivado en nuestro subconsciente. Todo lo que ha sido reprimido, todo lo que nos hace, o ha hecho, experimentar sufrimiento, deseo, miedo, placer, temor… etc. Sólo que, en esta ocasión, y durante el tiempo que dure la práctica, no le vamos a permitir que nos arrastre, tal y como en otras ocasiones ha ocurrido siempre que ha aparecido tal causa.

Ahora tan sólo lo vamos a observar sin permitirle la expresión. Lo vamos a observar sin reaccionar. No nos vamos a enredar en analizar el por qué está ahí o por qué no, ni tampoco permitiremos que sentimientos de autocomplacencia, o autocompasión, afloren y nos arrastren. Esta vez no. En esta ocasión sólo vamos a tomar consciencia de eso que está ahí y permitirle que, con la atención concentrada en la observación, pierda más y más fuerza cada vez que vuelva a emerger a la superficie hasta que, finalmente, termine diluyéndose para siempre.

Vamos a permitir que emerja a la superficie del lago de la consciencia todo lo bueno y todo lo malo que hay en nosotros pero, insistimos, no vamos a hacer otra cosa más que observarlo sin reaccionar.

Este punto es de una importancia muy relevante, pues si el objeto que emerge a la consciencia nos obliga a reaccionar y nosotros abandonamos la postura de meditación y con ello la atención y concentración, ya nos habrá dominado una vez más.

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Pero, si por el contrario, somos capaces de observar sin reaccionar, ese objeto se va a diluir ante nuestra observación pura y desapasionada, erradicando de nuestra mente, para siempre, el objeto que antes nos dominara.

Así se purifica la mente. Así se obtiene la voluntad. Así se amplifica la consciencia de sí. Así se obtiene la liberación de la persona.

Nunca es la persona quien se libera, sino que eres tú quien se libera de la persona al comprender, de forma directa, el proceso que, momento a momento y situación a situación, ha dado lugar a la formación de la personalidad.

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12. Paciencia, perseverancia, coraje y valor

Como todo lo que merece la pena, no es una cosa que se vaya a conseguir de un día para otro. La meditación busca amplificar la consciencia de sí, y para lograrlo habrá de atravesar todas las capas estructurales que conforman nuestra personalidad.

Sobra decir que va a hacer falta una buena dosis de paciencia, perseverancia, coraje y valor para librar las batallas internas que van a surgir. No va a ser fácil, pero sí posible.

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13. El placer de la meditación

Existe una opinión generalizada de que la meditación es placentera y maravillosa. Esto es cierto, pero sólo cuando se ha conseguido la conexión con el Sí-mismo, con la Fuente.

Hasta entonces habrá, sin lugar a dudas, momentos plácidos y maravillosos. Pero, también van a haber momentos no tan plácidos ni maravillosos, en los que las resistencias a continuar con el autoconocimiento nos van a jugar malas pasadas. De ahí que sea necesario el coraje para continuar, y el valor para aceptar todo lo que, respiración a respiración, instante a instante, latido a latido, vaya emergiendo a nuestra consciencia.

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14. La meditación no es un juego

La meditación no es ningún juego al que se acude porque pueda estar de moda o bien visto. Tampoco es una actividad a realizar por diversión.

Parar… detenerse a permitir que la meditación suceda, es iniciar un camino de vuelta al origen. Meditar es un intento de trascender, de ir más allá… allí donde mora la primera y última libertad.

La meditación es el momento más sagrado del día. Un momento en el que todo va a cesar, para intentar traspasar el misterio de nosotros mismos e intentar acariciar la presencia de lo oculto.

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15. Un trabajo serio

Tras la lectura de estas líneas se hace más que evidente la importancia y seriedad de este trabajo. Aprovechamos este momento para hacer hincapié en ello. Este es un trabajo serio. Teniendo en cuenta que serio es lo contrario de informal, no de alegre ni divertido. La esencia es siempre sinónimo de alegría.

La presente propuesta de viaje hacia el interior está dirigida a todas aquellas personas que comprenden el valor de una mente aquietada y en calma.

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16. La Técnica

Utilizaremos una sola técnica: la postura de meditación. A través de ella, y su perseverante mantenimiento, vamos a focalizar la atención para desarrollar la concentración necesaria que dará la oportunidad al estado de meditación.

Este es el objeto que hemos elegido para centrar la mente pero, desde luego, podría valer cualquier otro: una música, una estrella, una nube… etc. Todo es válido si se utiliza de la forma adecuada, para que aparezca en todo su esplendor la presencia del sujeto que ejerce tal esfuerzo por mantener y sostener la atención sobre el objeto.

En esta concentración de la mente del sujeto sobre el objeto, es donde va a aparecer una fisura por la que la consciencia de ser -el estado de meditación- se va a introducir.

Concentrando la atención en la Postura, en realidad lo que hacemos es “distraerla”. La distraemos del mismo modo que los astrónomos, a la hora de focalizar la atención sobre una estrella, no lo harán mirando a la estrella directamente sino a un lado, pues sólo de este modo va a ser posible percibir las cualidades de la estrella en todo su esplendor.

Cuando no “miramos” de un modo directo, podemos “ver” con toda amplitud y así percibir, de un modo natural, nuestra realidad esencial.

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17. La Postura

La técnica básica a emplear es la simplicidad misma, pues se trata de instalarse en la Postura para la Meditación: Ardha Padmasana o Medio Loto. También será válida cualquier otra postura en la que la verticalidad de la columna vertebral, la estabilidad del cuerpo y la firmeza estén plenamente garantizados.

Esta postura no pertenece a ninguna tradición en particular siendo, en sí misma, patrimonio entero de la humanidad.

Se trata de una postura que permita mantener el cuerpo en una posición vertical, firme, estable y relativamente cómoda para, desde ese punto de partida, poder desarrollar la atención y concentración necesarias que nos permitirán ir hacia el interior, allí donde habita la esencia del sí mismo, objetivo de nuestra práctica.

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18. Diferentes pasos a seguir

Los pasos a seguir en el viaje al interior por este sendero van a ser siempre los mismos:

Postura. La postura se sostiene sobre 3 áreas: zona lumbar, la columna estirada y el mentón recogido.

Relajación. Consiste en mantener al cuerpo con la tensión justa, relajando todos los músculos y tendones que no sean necesarios para el mantenimiento de la postura.

Respiración. Atención a la respiración al tiempo que se continúa percibiendo el cuerpo como una sola unidad.

Consciencia de sí. Eje de la postura y objetivo de la técnica. Cualquier técnica siempre es como una flecha cuya diana eres tú.

Inmovilidad: La inmovilidad es esencial. Cuando el principio dinámico queda inmóvil es posible percibir el principio estático desde el que es posible tomar consciencia.

Detalles. Los párpados están cerrados o ligeramente entornados mirando a un punto fijo que puede ser la punta de la nariz o el suelo a 1 metro de distancia.

Los dedos de las manos pueden formar un gesto (mudra) uniendo los dedos índice y pulgar. O, simplemente, apoyar las palmas sobre las rodillas. La punta de la lengua roza el paladar.

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19. Comodidad en la postura

¿Es la postura cómoda? No ¿Es incómoda? Tampoco ¿Entonces?…

Hay que saber que, ante todo, la Postura es exigente. Exige un máximo de atención y presencia. Se trata de una posición corporal en la que su mantenimiento requiere el esfuerzo de estar alerta. Porque, precisamente, se trata de eso: de permanecer alerta, atento, presente, despierto. Consciente, en una palabra, de lo que se percibe (lo observado) y de uno mismo al mismo tiempo (el observador). Pura observación sin identificación ni imaginación. Por eso, se la denomina la Postura del Despertar, porque hay que estar despierto para poder mantenerla.

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20. Silencio Interior

La Postura del Despertar es un instrumento idóneo, que no el único, para la creación de un espacio de Silencio Interior que termine convirtiéndose en un eje desde el cual vivir nuestra existencia con equilibrio y plenitud.

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21. Sobre la Iluminación.

El término “iluminación” intenta definir un estado que es anterior a la consciencia donde nacen los conceptos. Es un concepto que pretende expresar algo que es previo a la dualidad. La iluminación es una idea más, y como tal hay que tratarlo. Hay que ir más allá de las ideas y conceptos nacidos de la mente.

Ir más allá de la idea de iluminarse o de alcanzar la iluminación. Pues tal expectativa puede convertirse en un lastre a la hora de realizar prácticas de interiorización. Un lastre demasiado caro que termina convirtiéndose en impedimento para profundizar en el interior y conectar con la Luz que cada uno ya es. No puedes convertirte en lo que ya eres. Sí puedes saberte ser esa Luz.

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22. Objetivos

Sin lugar a dudas, el principal objetivo de este tipo de prácticas es integrar el estado de meditación en la vida cotidiana.

No aislarse en ningún caso, sino todo lo contrario, pues es en el mundo exterior donde pasamos el examen sobre si nuestra práctica es la adecuada y correcta, o no.

¿Cómo saber esto? De un modo muy fácil. Si una atmósfera de tranquilidad y alegre serenidad nos comienza a arropar y ello provoca que nuestras relaciones con los demás sean más armoniosas, entonces sabremos que nuestra práctica es correcta.

Llegados a este punto, estamos en condiciones de asegurar que los demás serán nuestro espejo. Los demás son un reflejo de nosotros mismos. Como nos relacionemos con el resto, así ellos van a responder a nuestros actos.

Si crecemos en Silencio Interior, creceremos en armonía, equilibrio y serenidad. Y ello, va a notarse en el exterior a través de nuestros actos. No nos queda otro remedio, pues el ego y la personalidad se callarán, cediendo la acción y la palabra a la sabiduría inherente de la esencia, a la consciencia de ser.

Así mismo, los que estén a nuestro alrededor no les queda más remedio que, a su vez, continuar creciendo a nuestro ritmo silencioso, pues de un impulso de quietud de tal magnitud siempre emergerá una presencia conciliadora invitando, sin palabras, a la meditación.

A fin de cuentas, las posibles fricciones para con los demás, no son más que batallas del ego y la personalidad, por sentirse vivas a través de la expresión de ellas mismas. Cuando la luz de la comprensión comienza a emerger su haz de iridiscencia alcanzará a todos los campos de la existencia.

Pero, ¿dónde queda el ego y la personalidad cuando se ha comprendido su funcionamiento y con ello, a su vez, el mecanismo del ego de los demás?.

Sólo cuando comprendes y aceptas la mentira que hay en ti

puedes comprender y aceptar la verdad que hay en los demás.

Cuando nace tal comprensión, el ego cesa de reclamar atención y pasa a permanecer en un humilde segundo plano. Su voluntad es la voluntad del Ser. Ha pasado a ser un mayordomo a nuestro servicio. El ego ha dejado de tener el timón de nuestra vida. Ahora somos nosotros, el Ser, la esencia, quien manda. Y, en el Ser no puede haber más que Silencio, Paz y Amor.

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23. Silencio, Paz, Amor

En primer lugar, el silencio. Este sobreviene de forma natural, cuando las capas de la personalidad y de la mente han sido traspasadas y surge la comprensión de nuestra verdadera naturaleza espiritual.

Para entonces un sentimiento de Paz lo habrá inundado todo. En este instante la armonía se hace patente, haciéndonos percibir el orden de la Creación: todo está bien, todo es como tiene que ser.

Aceptamos porque comprendemos.

Tras la Paz, aparece el Amor. Un amor limpio, puro, incondicionado hacia toda la Creación, sabiéndonos parte integral de ella.

¿Qué más puedes necesitar saber?.

Que el Silencio Interior, la Paz y el Amor colmen tu Corazón.

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Gracias por tu interés.

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