Sábado 06/02/21   09:00 h.

Más allá…

«Cuando llegues a la cima de la montaña, continúa escalando».

Proverbio Zen

Cuando se descubre la dimensión infinita que se encuentra más allá de la mente y sus burdas creaciones, se entra en la oscuridad donde nace la luz, ese espacio vacío del que un día vinimos, estamos -aunque no seamos conscientes de ello- y al que un día volveremos.

En la tradición Advaita a tal dimensión se la denomina: paramatman o parabrahman, más allá del sí mismo, más allá de Dios o Brahmán. Aunque tales expresiones puedan sonar a herejía, no lo son. Muy por el contrario, son consecuencia del conocimiento.

Detrás del término “para” se encuentra lo Real, el Absoluto, cuya naturaleza es inefable. Esa dimensión no se la puede describir con palabras ni tampoco descubrir por medio de la mente, la cual está diseñada para el mantenimiento de la especie.

Ciertamente, no han sido los hindúes los únicos en descubrir que lo Real se encuentra “más allá…”. Antiguamente, los primeros peregrinos del Camino de Santiago, antes incluso de que tal itinerario fuera absorbido por la iglesia católica, ya buscaban ese “algo más”.

¿Qué motivaba a aquellos caminantes a abandonar sus hogares? Encontrar el finis terrae, el fin del mundo conocido. En realidad, anhelaban el encuentro con ese “más allá…”  expresado a través del grito ¡Ultreya!, cuyo significado casi olvidado es: “Más allá”. Más allá del límite entre lo conocido y lo desconocido.

Actualmente, el peregrino veraz, después de oír la misa que en su nombre se da -se supone que el ego ha muerto-, sale de la catedral con un solo impulso en su Corazón: ¡Ultreya! ¡Más allá…! Es pues preciso continuar la búsqueda más allá de los ritos y ceremonias, más allá de la tradición.

Así se camina hasta llegar a Finisterre, donde los pasos encuentran el límite del plano físico, mientras el alma continúa hacia el encuentro con el espacio infinito, el cielo y el sol. A partir de este momento, ésta será la senda a seguir, ya sin el cuerpo denso.

Al grito de ¡Ultreya!, aliento exhalado como íntimo anhelo de liberación, el peregrino-buscador de la verdad contempla la luz dorada del atardecer que ve perderse en el horizonte azul, comprendiendo que el viaje ha de continuar.

Compos Stella”, maestro de la luz en el lenguaje esotérico. Muchos son los que en algún rincón olvidado de sus casas guardan la Compostela con su nombre escrito en latín. Pero, muy pocos son auténticos maestros de la luz que, en su anhelo por descubrir la verdad, lo Real, han osado a ir más allá…, allí donde el vacío es origen y fuente.

 

Silencio Interior – Escuela

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Nota: recordamos que las diferentes entradas del presente Blog representan reflexiones sobre la metafísica Advaita. En ningún caso se trata de la propuesta de trabajo interno propuesto por nuestra Escuela. Para encontrar información al respecto sugerimos visitar nuestra página web, y en concreto el siguiente enlace http://www.silenciointerior.net/textos/

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Más allá… 06/02/21