La mirada del fotógrafo

El fotógrafo verdadero es el que, buscando lo que hay más allá de la forma, sabe captar lo que de Real hay en lo cotidiano, sea la que sea. Su mirada sabe ir más allá de las apariencias, no busca un soporte en el que apoyarse. Lo ve todo, porque quien mira se sabe parte de ese mismo todo que contempla.

Tal visón es siempre panorámica y por ello capta todo al mismo tiempo. No se extravía en detalles que ingenuamente tratan de robar la atención. Se trata de una visión que abarca los 360º y que por supuesto incluye al fotógrafo primero y al observador después. No es fácil obtener tal visión, pero sí posible. Para ello, es preciso saberse ser el espacio que contiene el objeto.

Se puede entrenar tal mirada observando la imagen fotográfica como un todo, de fuera adentro, en vez de dentro afuera, que es la manera habitual en que el ojo busca el soporte, un punto en el espacio, un centro de interés al que aferrarse. Una mirada relajada barcando la totalidad de la imagen, pudiendo “entrar” en ella para descubrir su secreto, aquél que está más allá del primer impacto visual.

Evitar el recorrido visual de la imagen en busca de apoyos compositivos es fundamental ya que permite romper la ilusión de realidad que se crea en fragmentos de segundo. Es preciso una mirada que vaya de fuera adentro, pero que al mismo tiempo se quede en los bordes y esquinas. Al mirar así se mantiene aquella distancia que mantiene al observador como observador, en lugar de ser abducido por la realidad ilusoria.

7 de mayo, 2020

La mirada del fotógrafo