Fotografía, realidad ilusoria

La fotografía muestra un fragmento de la realidad, aquél que capta la cámara. Tal fragmento estará siempre sesgado por la visión subjetiva del fotógrafo, que es quien decide el qué, cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué captura la imagen.

Así pues, al hacernos creer en una realidad fragmentada y supeditada a la percepción subjetiva del fotógrafo, la naturaleza de la fotografía es el engaño. La imagen fotográfica muestra la parte, nunca la totalidad, por lo que siempre va a ser ilusoria.

Cuando el ojo se posa sobre una imagen fotográfica, igual que cuando lo hace en el mundo, busca algo en lo que apoyarse para construir la realidad: nitidez, luz, textura, color, un centro de interés… cualquier elemento es válido para construir una ilusoria realidad.

Así pues, una fotografía es siempre una ilusión sostenida por la realidad que el espectador le quiera conferir. Lo paradójico del asunto es que el propio observador el que ¡quiere ser engañado! Si de manera habitual no se busca la verdad en el mundo, como para hacerlo en una fotografía que, a fin de cuentas, es una representación más del mundo; eso sí: con apariencia de realidad.

23 de abril, 2020

Fotografía, realidad ilusoria