El acto fotográfico

El acto fotográfico es un proceso compuesto de tres fases elongadas en la dimensión temporal. En un primer lugar aparece el darse cuenta, la toma de consciencia que ocurre cuando algo, lo que sea, acapara nuestra atención. Le sigue la captura con la cámara y posterior procesado, bien sea en digital o analógico. Aquí es donde la técnica ocupa su lugar predominante. Finalmente, tenemos la fase de la presentación en el mundo, a fin de compartir el instante de consciencia por medio de la imagen fotografiada. Ahora es el momento de la exposición, el libro, la proyección, el PDF, etc.

Ver algo, darse cuenta de algo es mucho, pero no suficiente. Es preciso el acto inherente al darse cuenta. Sin la acción consecuente, la toma de consciencia quedará diluida en la memoria, cuando no enterrada y olvidada entre las siguientes impresiones. Esta acción, siempre inherente al darse cuenta, es una de las enseñanzas más sutiles de la fotografía.

Desde éste ángulo de pensamiento no cabe la posibilidad de considerar las imágenes como «buenas o malas». Todas las fotografías son la materialización de un instante de consciencia. Ahora bien, no basta con capturar aquello que ha llamado nuestra tención. No es suficiente con la sensibilidad, se hace también preciso saber plasmar aquello que ha capturado nuestra atención. Aquí es donde la técnica, unida a la sensibilidad, tiene mucho que decir y hacer.

26 de noviembre, 2019

El acto fotográfico