Procesos de cambio
De una u otra manera, por el mero hecho de estar vivos, todos estamos imbuidos en procesos de cambio. Los cambios son los raíles por los que la vida se expresa. El cambio implica el abandono de lo viejo y la entrega a lo nuevo. Al menos siempre hay un proceso de cambio en marcha. Y así ha de ser. Lo queramos o no, lo deseemos o no. Si es con nuestra voluntad la vida nos dará la mano afectuosa y nos guiará. Si el cambio es en contra de nuestra voluntad la propia vida nos arrastrará, inclemente, a abandonar lo obsoleto y abrazar lo nuevo.
Detrás de cada cambio hay una oportunidad de crecimiento. Soltar lo viejo sin que lo nuevo haya aparecido es la esencia del desapego. No aferrarse ni resistirse pueden ser conceptos claves a la hora de enfrentarse a los procesos de cambio. Observar con ecuanimidad tales cambios sería para obtener un sobresaliente en el arte de vivir. Saberlos ver con anterioridad implicaría una cierta maestría. Y, provocarlos… es estar viviendo entre los bastidores donde el mundo se crea y destruye cada día.
No temas los cambios. Detrás de cada cambio existe la posibilidad de encontrarte. No pierdas tal oportunidad. Abraza el cambio con amor pues, aunque no lo parezca, te está ayudando a conocerte, aceptarte y quererte.
Red Alternativa - Enero 07