Lentitud versus Rapidez
Dedicado a Mili y Rafa.
Está comenzando a florecer un movimiento (Slow Down) que preconiza la lentitud a la hora de pasar a la acción. Aparece en contraposición con la rapidez que caracteriza a la sociedad que nos ha tocado vivir.
En ambos casos, se trata de los extremos de una misma naturaleza: el movimiento. Y, como no podÃa ser de otra manera, lo hace bajo el efecto de la Ley del Péndulo. Antes serÃa la rapidez la que marcaba la calidad de la acción. Y ahora será la lentitud. Es lo que toca. El péndulo se ha deslizado hacia el otro lado. Es diferente. O, al menos asà lo cree la mente; deseosa siempre de encontrar novedades.
Pero, no hay que llamarse a engaño. La consciencia que hay detrás de un movimiento rápido es exactamente la misma que detrás de uno lento. Si uno está dormido en la rapidez ¿por qué habrÃa de estar despierto en la lentitud? En un principio, el cambio de ritmo podrÃa dar la sensación de provocar un cierto despertar. Pero la mente se adaptará con rapidez y quedará en una vana ilusión más.
En la antigüedad, para romper la mente, los Maestros impulsaban a cambios de actividades y mandaban a las gentes de peregrinación, lejos de sus casas y costumbres. Eran personas que jamás habrÃan salido de sus aldeas. Tal cambio de actividad sà provocaba un despertar de la consciencia que se extenderÃa en el tiempo. Pero, hoy en dÃa, ir de peregrinación –excepto honrosas excepciones, por supuesto- se ha convertido también en algo mecánico; la mente lo ha absorbido como absorberá la nueva moda de la lentitud.
El auténtico despertar es un acto Ãntimo y personal que nada tiene que ver con la rapidez o la lentitud. No nos dejemos llevar por corrientes de pensamientos ajenos a nuestra auténtica naturaleza y permanezcamos alertas a nuestro propio SÃ-mismo, siempre y en todo lugar. Es permaneciendo concientes del propio Ser como se produce el despertar y no haciendo las cosas despacio o deprisa.
Red Alternativa – Octubre 07