La auténtica naturaleza del ser humano
Tu auténtica naturaleza no consiste en nada que ya no sepas, ni tampoco en algo que no poseas. Simplemente se trata de algo que en el proceso natural de la existencia, del vivir la vida dÃa a dÃa, has olvidado. Algo que en lo más profundo e Ãntimo de ti mismo ya conoces:
                La auténtica naturaleza del ser humano es espiritual.
       Quizás ésto sea lo único que habrÃa que saber. Y más que saberlo se tratarÃa, sencillamente, de recordarlo. La condición esencial de la humanidad entera es espiritual. EspÃritu puro que habita en un cuerpo y que percibe el mundo exterior a través de los sentidos fÃsicos y de la mente.
        El ser humano lleva tanto tiempo -toda su existencia- habitando en el cuerpo y proyectándose hacia el mundo exterior que ha olvidado su auténtica naturaleza debido básicamente a dos procesos: la identificación y la imaginación.
        Prácticamente todo el mundo, se identifica con su cuerpo e imagina ser el rol que representa en la vida cotidiana, el que representó un dÃa en el pasado, o el papel que le gustarÃa representar en un futuro más o menos próximo. Con la fuerza de la costumbre terminó asumiendo como propia la personalidad que un dÃa nació como mecanismo de protección y defensa de su esencia más Ãntima ante las impresiones recibidas desde el mundo exterior.
        Tal personalidad queda almacenada en las neuronas encargadas de preservar la memoria. Con el paso del tiempo, y de los acontecimientos, ha quedado relegado al olvido la causa que un dÃa originó tal necesidad de protección. Mientras que en el momento presente nos dedicamos a proyectar toda nuestra fuerza imaginativa sobre este personaje que hemos creado identificándonos con él y olvidando, de este modo, que nuestra verdadera y auténtica naturaleza es espiritual.
        Recuperar, recordar ese sutil contacto con la esencia que uno es, y que nunca ha dejado de ser, es la propuesta principal de la meditación.
Red Alternativa – Julio 06