Fascinación
FASCINACIÓN
Hechizado por la dualidad, el ser humano vive sumergido en el más puro estado de fascinación. Olvidado de su condición espiritual y proyectado en la realidad de todas las cosas y acontecimientos que le rodean, se ha identificado hasta tal punto con todo ello, que lo Real, aquello que es su auténtica naturaleza, ha quedado relegado al fondo de la memoria. De este modo, se ha convertido en un exiliado de su verdadera patria: el estado de Unidad.
En
El ser humano, hipnotizado por las constantes demandas de atención de la realidad dual ha olvidado su verdadera condición espiritual al suponerse separado de
La atención es la llave
En cierto modo, es natural que nos hallamos extraviado dentro de la fascinante maraña que conforma el mundo exterior. Estamos tan fascinados por sus constantes y variadas maneras de reclamar nuestra atención que parece inevitable caer bajo su seducción. Paradójicamente, el camino de vuelta a casa pasa, ineludiblemente, por el desarrollo de la atención. La atención está dispersa, por eso se hace necesario su cultivo, para hacerla fuerte, convergente y continua.
La atención es el hilo sutil e invisible que nos reconecta con nuestra alma. De ahà nace la necesidad de potenciarla, para que sea constante, uniforme, estable, unidireccional… Y cuando ello se haya logrado, aparecerá el siguiente paso: la concentración.
Cuando, a su vez, la concentración se haya estabilizado, como fruto de una atención continuada en el tiempo, se establece la conexión con el alma de todas las cosas. Entonces, nace una Ãntima comunicación, una nueva percepción, pues el fruto de tal percepción sólo es posible llevarla a cabo a través de la conexión con nuestra propia alma.
Realizada y mantenida en el tiempo, tal reconexión con nuestra esencia será la puerta de acceso a
La atención es la llave. La concentración, la puerta que facilita el acceso a un nuevo espacio: la dimensión de
Siempre se estuvo, se está y se estará ahÃ, porque formamos parte de “Eso”, pero la fascinación que experimentamos por la dualidad nos ha hecho que lo olvidemos. Experimentar la dimensión de lo Real es patrimonio de toda la humanidad. Ahà no es posible la separación. En
Tiempo y espacio no existen. Son creaciones mentales para poder relacionarse con el mundo exterior, con la realidad. Lo Real es lo que permite que la realidad pueda ser percibida.
Saber que ya se es “Eso”,
No es algo difÃcil, ni fácil. Es tan natural como ver llover. Además, en última instancia, no se trata de algo para conseguir, sino más bien para saber, pues el conocimiento “Yo soy Eso” terminará desmoronando el estado de ignorancia con toda la ilusoria realidad creada por la mente y el sÃ-mismo para, finalmente, quedar únicamente lo Real.
Nada que hacer. Ningún sitio a donde ir. Sólo saber que ya eres “Eso”.
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Publicado por la Revista “Espacio Humano” en el mes de Abril de 2.009