Detener la Mente (I)
De alguna manera intuimos que si la mente se detuviera, si pudiéramos pararla sin necesidad de que el devenir de la vida tenga que intervenir utilizando sus poderosos métodos y contundentes situaciones para obligarnos a efectuar tal detención, todo sería maravilloso. Cuando comprendemos este proceso decidimos declarar a la mente como nuestro enemigo principal e iniciamos una guerra sin cuartel a base de técnicas de concentración con el fin de detener su incesante actividad.
No va a ser esta la pretensión de la meditación. Por muy deseable que pueda parecer el detener la mente no va a ser lo que más nos interese. Más bien nuestro interés lo vamos a centrar en amplificar la consciencia. Porque la consciencia es anterior a los procesos mentales y a la propia mente. De este modo no será necesario invertir energía en intentar parar la mente (ni en matarla, como en alguna ocasión hemos llegado a oír y leer), sino que simplemente bastaría con comprender su funcionamiento. Comprender el funcionamiento de la mente es hacer nuestra la nuestra posibilidad de trascenderla, de ir más allá de ella. Y este sí es el objetivo de la meditación: buscar y encontrar la trascendencia a través de la expansión de la consciencia.
Una vez comprendidos los mecanismos de funcionamiento de la mente, ésta será aceptada y reconocida. A raíz de entonces podremos llegar a observarla de forma meticulosa para así poder apreciar todos sus vaivenes y desplazamientos. (Continúará…)
Red Alternativa - Diciembre 06