Sábado, 20/02/21   09:00 h.

Anatomía densa, I

La tradición del Yoga, en su explicación sobre los diferentes tipos de anatomía del hombre, expone que el ser humano se compone de cuatro cuerpos y cinco envolturas. Cada cuerpo se corresponde con un determinado estado de consciencia o dimensión, y cada envoltura con uno de los elementos.

Gracias a la observación inafectada que aparece durante la practica de la meditación es posible tomar consciencia de sthula saharira, el cuerpo material o denso, que se relaciona con el estado de jagrat o consciencia de vigilia, y con annamaya kosha, la envoltura densa, relacionada con el elemento Tierra.

En este nivel nos relacionamos con la materia. Los bienes materiales y la supervivencia son aquí los protagonistas junto a una energía proyectada hacia el exterior, a través de la cual el mundo aparece como real. De alguna manera, semejante realidad es nuestra creación. Creación inconsciente en muchos casos, pero creación a fin de cuentas.

Cada mañana creamos nuestro pequeño microcosmos dentro del inmenso macrocosmos que nos contiene. Objetos, personas, alimentación, cuidado corporal, etc. configuran esta singular dimensión por todos conocida a través de sus bien definidos parámetros. Sin embargo, cabe preguntarse si esto es la vida en su totalidad.

Es evidente que no. Existe una profundidad mayor que la mera supervivencia del cuerpo y su reproducción biológica. Para ello, el Yoga incluye en su exposición a los conocidos chakras o vórtices de energía. Así, dentro de la anatomía densa encontramos a muladhara, el centro instintivo y swadhistana, el centro sexual.

Resulta curioso observar cómo entre estos estrechos parámetros transcurre la existencia de muchos seres humanos, cuyas esencias están prácticamente muertas, aunque sus cuerpos continúen caminando, arrastrados por la inercia de la costumbre, mientras sus mentes permanecen ocupadas en ideales estériles o simples fantasías, fruto casi siempre de impresiones ajenas a su esencia.

A nivel superficial hay mucho ruido y poco silencio. Por ello es importante la práctica cotidiana de la meditación. Aunque en un determinado nivel de vibración se comprenda que todos formamos parte de una misma Unidad y que somos la misma consciencia, es conveniente evitar la disipación de la energía, siendo mejor emplearla en la autoconsciencia.

 

Silencio Interior – Escuela

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Nota: recordamos que las diferentes entradas del presente Blog representan reflexiones sobre la metafísica Advaita. En ningún caso se trata de la propuesta de trabajo interno propuesto por nuestra Escuela. Para encontrar información al respecto sugerimos visitar nuestra página web, y en concreto el siguiente enlace http://www.silenciointerior.net/textos/

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Anatomía densa I – 20/02/21